Es hora de seguir llenando esta sección, aunque el momento de la muerte de Sniper Wolf en Metal Gear Solid haya dejado el listón muy alto. Sin embargo, no nos movemos de plataforma, es decir, continuamos con la mítica PSX de la cual, digan lo que digan, es probablemente la consola que mejores juegos ha tenido.
El momento de esta sección lo he extraído de mis memorias, sobre uno de los mejores RPG de la historia y de la PSX: The Legend Of Dragoon. Podéis llamarme ‘retro’ o apalancado, pero los juegos de hoy no tienen el punto que tenían juegos de este tipo en el pasado (siempre con excepciones).
No sería raro que muchos no conozcan este RPG, así que voy a hablar un poco del argumento antes de rememorar el momento. Por supuesto, si os ha convencido el argumento no sigáis leyendo, porque vosotros mismos os vais a destrozar la trama (aunque no es algo hiperultratrascendental).
Básicamente el estilo de este RPG es oriental, así que los personajes y sus personalidades ya están marcadas desde un principio. Nuestro protagonista, Dart, es un habitante de un pueblo llamado Seles, que es devastado al comienzo del juego por el imperio de Sandora. Toda esa devastación es con el propósito de hacerse con una buena amiga de Dart (buena amiga, qué bonito), Shana, cuyo cuerpo reacciona ante una piedra especial y es secuestrada por el ejército (esa piedra despierta un poder en la persona adecuada: la convierte en Dragoon, es decir, portador que obtiene y utiliza el poder espiritual de los dragones). Dart decidirá ir a rescatarla y el resto es ya cosa de la historia y el transcurrir de las horas que nos pasemos con la Play (o el emulador).
La historia se divide en 3 capítulos (el juego consta de 3 cd-rom) y es en el transcurso del primero donde me quedo con el mejor momento (y emotivo) del juego: la muerte de Lavitz a manos de la matadragones de Lloyd (uno de los antagonistas/malos del juego). La muerte llega en un momento donde te comienzas a sentir algo poderoso, después de haber sido pasto de golpes y mofas por parte de enemigos y monstruos de las cercanías, con lo que la sensación de impotencia al ver caer uno de tus hombres, se une al hecho de que el equipo vuelve a caer en fuerza y resistencia. Si bien se te queda cara de tonto ver la facilidad con que cae, Lavitz marca nuestro desarrollo del juego en el resto del primer capítulo y nos encomienda el cuidado del rey Albert.
En recuerdo de este personaje de ficción he conseguido rescatar este momento en YouTube (en inglés, pero no necesita mucho nivel para ser entendido) de manos de DarkHoodedGirl, ¡disfrutad haciendo memoria!:


Para ser sincero yo no conocía este juego, pero siendo de la época que es y recomendándolo alguien como tu seguro que es digno de ser jugado y disfrutado. Ahora mismo estoy con otras cosas pero seguramente no acabe el verano sin haber tocado el juego ajajá.
Gracias por el aporte compañero.