Demasiado tiempo sin esta sección y, por lo tanto, demasiado tiempo sin hablaros un poco más de la geografía de Japón. Últimamente el nombre de esta nación está sonando mucho junto al de China por varios conflictos terrenales arrastrados desde la etapa imperial del país del Sol naciente y que permanecen aún en nuestros días.
Díficil veo la idea de que uno de los dos ceda, así que sólo espero lo más pacífico por parte de ambas culturas. Y sobre cultura irá esta nueva entrada, donde sacaré a relucir los encantos de la isla más grande de las islas Ryukyu.
Actualmente sobre estas islas se sitúa la capital de la prefectura de Okinawa, Naha, pero la historia de esta isla no es nada despreciable, ya que no sólo es una isla más de Japón, sino el reflejo de lo que fue una cultura pacífica para con el resto del mundo.
Y es que, el archipiélago Ryuku durante el pasado feudal de Japón, se mantuvo como una nación aparte y a caballo entre China y el país nipón. Sin embargo y, debido a su caracter pacifista (aún siendo la nación del Karate), se vieron fácilmente invadidos por el clan de Satsuma (un viejo y guerrero clan conquistador) aún con el auge de artes marciales puramente para la autodefensa como el Karate y armas como el Sai.
Largo fue el camino que tuvieron que sufrir hasta que en la Restauración Meiji se vieran obligados a contar como un territorio japonés más, ignorando las raíces chinas que tanto les unía al coloso asiático.
Este sentimiento se uniría al desastre ocurrido durante la II Guerra Mundial, donde la isla de Okinawa sería el escenario de 150.000 muertes inocentes a manos de un enfrentamiento entre japoneses y americanos; amén de la posterior ocupación estadounidense hasta 1972.
Con todo esto, Okinawa se convierte en un territorio bastante castigado por las guerras inmerecidas (realmente ninguna guerra es merecida, es puro juego político donde mueren hombres de verdad) y la codicia de dos naciones cercanas que hicieron que se decantaran por uno de los dos lados asiáticos por la fuerza.
Actualmente es una prospera prefectura más de Japón que goza de un clima bastante agradable y unas vistas que siguen igual de bellas pese al paso del tiempo y de los conflictos bélicos, conflictos estúpidos por territorios que no son de nadie, en eso se basa gran parte de la codicia que nos ha llevado a sucesivos enfrentamientos sin sentido y que sólo han traído más daño.
Tiempo para la reflexión de japoneses y chinos, que personalmente, pienso que pierden el tiempo prohibiendo.





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