De sobra es conocido por todos que los países del primer mundo están experimentando una bajada de la natalidad en la población autóctona (los no inmigrantes, vamos). Al ser la de Japón una población escandalosamente grande, llama más la atención el hecho de que cada vez la pirámide se invierte más y más (más personas mayores que jóvenes).
Frente a esta situación y el futuro que la misma va a traer, los japoneses están invirtiendo toda su fuerza investigadora en crear robots que puedan hacer las veces de cuidadores (para hacer frente al gran número de personas ancianas que están por venir). Con este panorama en que la pirámide de población se invierte, los gobiernos suelen ofrecer más facilidades a los inmigrantes para obtener un empleo en el país e integrarse a la sociedad para traer natalidades y la nueva fuerza de trabajo que los japoneses parece no van a poder mantener. Sin embargo… esto en Japón no es así debido a que “apenas” están experimentando el intercambio cultural con el resto del mundo (durante los sucesivos shogunatos no había contacto con el mundo exterior) y se muestran aún algo reacios a la admisión de extranjeros entre sus fronteras.
Tarde o temprano y si la situación no cambia, Japón se enfrentará ante la obligación de abrir su mentalidad para afrontar un nuevo futuro en que todos podamos disfrutar también de su pequeño trozo del paraíso.
Vía | The leaf Chronicle
















