150 horas. Nada más y nada menos. Ése es el tiempo que me ha llevado terminar el Xenoblade Chronicles (o Xeternoblade, como lo bauticé al ir atisbando la profundidad que tenía). Ha parecido toda una vida.
La verdad es que he mantenido una relación amor-odio con este juego, pasando por varias fases. Nada ha sido fácil con esta creación de Monolith, pero remontémonos al principio de los tiempos. Como dicen en la mítica “Aterriza como puedas”, al principio, estaban los dinosaurios. Tiempo después, salió a la venta en España el Xenoblade [...]







